Tristeza y vacío cuando no te conoces bien

Hay personas que no se sienten especialmente mal, pero tampoco bien.
No están en crisis, no están rotas, no están hundidas.
Simplemente viven con una tristeza de fondo y una sensación de vacío difícil de explicar.

Siguen con su vida, trabajan, se relacionan, cumplen.
Y aun así, algo no encaja.

En muchos casos, esa sensación no tiene que ver con lo que falta fuera, sino con una desconexión interna: no conocerse bien.

 

Cuando no te conoces, todo pesa un poco más

No conocerte no significa no saber qué te gusta o a qué te dedicas.
Significa no tener una referencia clara de ti misma por dentro.

No saber identificar bien lo que sientes.
No saber qué necesitas hasta que ya estás desbordada.
No saber si algo te duele de verdad o si “no debería importarte tanto”.

Cuando esto ocurre, la vida se vive desde la adaptación constante.
Te ajustas a lo que toca, a lo que esperan, a lo que parece lógico.
Y aunque nada sea especialmente grave, todo empieza a pesar.

La tristeza aparece entonces como una compañera silenciosa.
No grita, pero no se va.

 

El vacío no es falta de cosas, es falta de dirección interna

Muchas personas intentan explicar el vacío diciendo que “les falta algo”.
Pero en realidad no siempre falta algo concreto.

El vacío aparece cuando no sabes hacia dónde vas por dentro.
Cuando no tienes claro qué te mueve, qué te importa, qué te hace bien.

Sin autoconocimiento, tomas decisiones desde fuera:
desde la costumbre, el miedo, la comparación o la necesidad de encajar.

Y cuando vives demasiado tiempo así, llega una sensación clara:
“Estoy haciendo cosas, pero no me siento en ellas”.

 
Una tristeza que no sabes justificar

Una de las partes más difíciles de esta experiencia es la culpa.
La culpa por sentirse triste sin una razón clara.

“Con todo lo que tengo, ¿por qué me siento así?”
“Hay gente peor que yo, no debería quejarme”.

Pero la tristeza no funciona por comparación.
No aparece solo cuando hay grandes pérdidas.

A veces aparece cuando llevas demasiado tiempo sin escucharte.
Cuando te has acostumbrado a vivir hacia fuera y te has ido dejando a ti para luego.

 
No conocerte bien también afecta a tus relaciones

Cuando no tienes una base clara de quién eres, es fácil perderte en los vínculos.

Te adaptas demasiado.
Te cuesta poner límites.
Buscas validación externa para sentirte segura.
Toleras cosas que no te hacen bien porque no sabes muy bien qué mereces.

Y aunque estés acompañada, el vacío sigue ahí.
Porque nadie puede darte la identidad que no has construido contigo.

 
La parte práctica: por dónde empezar a conocerte

El autoconocimiento no empieza con grandes revelaciones.
Empieza con gestos pequeños y sostenidos.

Algunas preguntas útiles (no para responder de golpe, sino para ir observando):

¿Qué situaciones me drenan energía sin darme cuenta?
¿Qué hago por inercia y no por deseo?
¿Cuándo fue la última vez que me escuché sin corregirme?
¿Qué emociones me cuesta más sostener?

También ayuda empezar a registrar lo que sientes.
No para analizarlo todo, sino para darte cuenta.

Escribir, parar, observar tus reacciones, escuchar tu cuerpo.
Todo eso es autoconocimiento.

 
La tristeza cambia cuando te entiendes mejor

Cuando empiezas a conocerte, la tristeza no desaparece mágicamente.
Pero deja de ser confusa.

Empiezas a entender por qué aparece.
Qué te está señalando.
Qué partes de ti están pidiendo espacio.

El vacío también se transforma.
Deja de sentirse como un hueco sin fondo y se convierte en un espacio que puedes empezar a habitar.

No para llenarlo, sino para estar contigo ahí.

Muchas personas buscan “encontrarse” como si fuera una meta.
Pero el verdadero cambio llega cuando dejas de ignorarte.

Cuando te haces caso.
Cuando empiezas a respetar tus ritmos.
Cuando aceptas que no saber quién eres ahora mismo también forma parte del proceso.

Conocerte no es definirse de una vez.
Es permitirte cambiar, cuestionarte y escucharte sin exigencia.

 

Algo que recordar

La tristeza y el vacío que aparecen cuando no te conoces bien no son un error.
Son una señal de que algo en ti quiere ser mirado.

No necesitas tener todas las respuestas hoy.
No necesitas saber exactamente quién eres para empezar.

Basta con una decisión sencilla y profunda:
dejar de vivir de espaldas a ti misma.

Porque cuando empiezas a conocerte, aunque sea despacio,
la vida no se vuelve perfecta,
pero empieza a sentirse un poco más tuya.

Últimos Posts

¿QUIÉN SOY?

Sanar es recordar quién eres. Desde siempre he sentido la energía fluir, llevándonos hacia un propósito mayor. En cada sesión, te acompaño a liberar bloqueos y abrazar tu esencia. Con amor, canalización y magia, nos reencontramos. ✨

SÍGUEME

Sesiones y Talleres

-Comienza el cambio-

MI COMUNIDAD

NEWSLETTER

Volviendo al origen

-Comprar Ahora-

Edit Template